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EN EL ENCUENTRO DE MONTERIA TRABAJAMOS SEGUN LOS AREOPAGOS O AMBIENTES DE EVANGELIZACION DE LOS QUE HABLA REDEMPTORIS MISSIO EN SUS NUMERALES 35 Y SIGUIENTES. NOSOTROS LOS ADAPTAMOS A LA REALIDAD DE LA COSTA. ESTOS SON LOS AMBIENTES QUE VISITAMOS EN MONTERIA, SOBRE LOS QUE REFLEXIONAMOS Y SOBRE LOS CUALES ELABORAMOS LINEAS DE ACCION.
1.ANCIANOS "Me enseñaste desde mi juventud, y hasta ahora he proclamado tus grandezas.
No me deseches al tiempo de la vejez;
Cuando ya desfallezcan mis fuerzas; no me abandones Aún en la ancianidad y la calvicie Oh Dios no me desampares, Que pueda yo manifestar tu poder a esta generación,
y tus proezas a la venidera" (Salmo 71.9-17 y 18)
Partiendo de esta reflexión bíblica podemos expresar que el anciano debido al declive de todas funciones físicas y síquicas se ve sometido a un proceso de adaptación a tal circunstancia, que puede muchas veces costarle un importante desequilibrio afectivo. Por un lado amoldarse a unas limitaciones personales y por otro a las limitaciones que le impone su medio social. De ahí que necesitamos hoy como anunciadores y evangelizadores creyentes comprometidos que requiere el hombre que vive en la ausencia de Dios.
Necesitamos Jóvenes Misioneros creyentes, fuertes y decididos para que hagan frente a Jesús entre los hombres y que den razones de fé y de esperanza a aquellos que tanto solicitan la presencia del Señor en sus vidas, y es precisamente en los ancianos donde podemos ver esa carencia de amor y cariño que en ciertas ocasiones nos alejamos de ellos.
El discípulo anciano de Jesús es el hombre que ha aprendido en la escuela del Maestro a vivir, ha aprendido la sabiduría de la vida fundamentando como ejemplo vivo del amor, el servicio, la misericordia, en la compasión, en la sencillez, la humildad, en la justicia, la paz, en la verdad pureza y en la fidelidad; que en el compromiso ha aprendido a ser Maestro y dulce de corazón. De allí que la debilidad del anciano seguidor de Jesús se vive en el creyente, en el discípulo por ser éste un maravilloso don. Y es que estas personas que en ciertas ocasiones menospreciamos son templos vivientes de sabiduría y enriquecimiento de nuestra vida espiritual. La Biblia siente una particular preferencia en presentar al anciano como símbolo de una persona rica en sabiduría y llena de respeto a Dios, y lo expresa diciendo: "Los ancianos tienen sabiduría, la edad les ha dado entendimiento"(Job 12-12).
El anciano es testigo de vida eterna, del más allá, de una vida que no tiene límite, de una vida abundante y plena, es testigo de que somos peregrinos ahora y nos espera una nueva tierra, unos nuevos cielos una nueva morada.
La Santa Madre Iglesia llama a los ancianos, se dirige al corazón del mismo, su voz es la llamada de Jesús al anciano para que oriente al joven en su vida en el camino de Jesús.
Llama al anciano a orar, a que entregue su vida con radicalidad a la oración, llama al anciano a que no tenga miedo, a que habrá su corazón de par en par y que lo acepte como Señor y Salvador de su vida, y lleno de gozo y fuerza lo anuncie entre los jóvenes. La Palabra de Dios nos dice "El orgullo de los Jóvenes esta en su fuerza; la honra de los ancianos en sus canas" (Pro. 20, 29 ) y es justamente esa fuerza e ímpetu que como joven misionero hace que demuestres tu amor hacia los demás en especial por seres tan vulnerables como los ancianos, que nos invitan constantemente a reflexionar ya que por el transcurrir de los años la experiencia que sólo da la vida misma contribuye a que mejores como ser humano cada día y construyas un mañana mejor para ti y para tu familia.
Ellos esperan de ti que con tu gozo y alegría prediques la buena noticia para los hombres y mujeres que no han encontrado el amor de Dios y se conviertan en testigos de nuestro Señor Jesucristo y del Evangelio.
"Tú hijo mío no hagas cosa alguna sin consejo y no tendrás que arrepentirte después de hecha" (Eclo. 32.24) el Señor nos invita a reflexionar y nos dice que un buen maestro es un excelente guía, que con su experiencia nos puede ayudar con verdad y certeza; el maestro es la persona que marca huellas profundas dejando a su paso un sendero que fácilmente nos sirve de indicador como ejemplo tenemos a la Santísima Virgen María mujer única y maravillosa que al seguir a Jesús se convierte en un modelo de seguimiento pues entregó su vida al verdadero Maestro.
Recordemos que el acrecentado número de personas ancianas en diversos países del mundo, abren un espacio nuevo a la tarea apostólica de los ancianos. Es un deber que hay que asumir, tomando conciencia cada vez más clara de tú propio papel en la Iglesia y en la sociedad como dice el salmista "Todavía en la vejez darán frutos, serán fuertes y lozanos, para anunciar lo recto que es el Señor"(Sal. 92, 14-15) acordémonos que la entrada en la tercera edad ha de considerarse como un privilegio; y más en un país tan violento como el nuestro con altos índices de mortalidad; algunos de nosotros no tendremos la suerte de alcanzar esta etapa de la vida, este periodo de posibilidades concretas de volver a considerar mejor el pasado, de conocer y de vivir más profundamente el misterio Pascual, de convertirse en ejemplo de la Iglesia para todo el pueblo de Dios. J O V E N! esta invitación especial es para ti: brinda tu mano amiga y corazón ferviente aquellos que más necesitan de cada uno de nosotros(evangelización cristiana), llega a aquellos rincones donde nuestro Padre nos invita, tú que haces parte de Juventud Misionera comparte ese don tan maravilloso que el Señor te ha regalado con los demás, recuerda que nuestro compromiso es llegar a todos los confines de la tierra y hacer brillar con estrellas radiantes la luz de Dios en cada uno de nuestros hermanos, en particular aquellos que se sienten solos y marginados de la sociedad, los ancianos.
2.MEDIOS DE COMUNICACION
I. CONTEXTO El primer areópago del tiempo moderno es el mundo de la comunicación, que está unificando a la humanidad y transformándola en un "aldea global". Los medios de comunicación social (MCS) han alcanzado tal importancia que para muchos son el principal instrumento formativo e informativo, de orientaión e inspiración para los comportamientos individuales, familiares y sociales. Esto quiere decir que lo que saben y piensan los hombres y mujeres de nuestro tiempo está condicionado, en parte, por ellos. A ese fenómeno se le denomina cultura de los medios de comunicación.
Durante las últimas décadas, las antiguas técnologías de la comunicación han evolucionado para determinar la aparición de nuevas tecnologías como la fibra óptica, los satélites, los discos compactos y las herramientas digitales. El uso de los nuevos MCS ha dado origen a "nuevos lenguajes" y ha suscitado posibilidades ulteriores para la misión de la Iglesia, así como nuevos problemas pastorales. En este contexto, el pontificio contexto para las comunicaciones sociales anima a los pastores y al pueblo de Dios a que profundicen el sentido de todo lo que se refiere a las comunicaciones y a los MCS y a traducirlo en proyectos concretos y realizables, con el fin de servir a la vocación humana y trascendente de cada ser humano, y así glorificar al Padre de quien viene todo bien.
El constante ofrecimiento de imágenes e ideas así como su rápida transmisión, realizada de un continente a otro, tiene consecuencias positivas y negativas al mismo tiempo, sobre el desarrollo sicológico, moral y social de las personas, la estructura y el funcionamiento de las sociedades, el intercambio de una cultura con otra, la percepción y la transmición de los valores, las ideologías y las convicciones religiosas. Todo esto tiene importantes consecuencias pastorales: se puede recurrir a los MCS tanto para proclamar el Evangelio como para alejarlo del corazón del hombre.
El mal uso de los MCS se aprecia en que son convertidos en herramientas para la manipulación ideológica y política, la comercialización de realidades trascendentes, para imponer la popularidad a la calidad y para crear necesidades y modelos artificiales de consumo. En muchos países, la intervención gubernamental en los MCS es sinónimo de opresión y de exclusión.
II. TAREA DE LAS COMUNICACIONES
"La comunicación de la Verdad puede tener realmente una potencia redentora que brota de la persona de Cristo". (1Jn 1, 1-3).
Dado que la Iglesia ha de comunicar su mensaje, adaptándolo a cada época y también a las particulares culturas, hoy en día debe de hacerlo de forma especial con la cultura de los nuevos medios de comunicación. La Iglesia se preocupa porque todos los hombres y mujeres, que hoy están más íntimamente unidos por múltiples vínculos sociales, técnicos y culturales, consigan también la unidad completa en Cristo. En este sentido considera a los MCS como logrados por el designio de Dios para la comunión entre los hombres mientras dura su peregrinación en la tierra.
Un diálogo con el mundo de los MCS implica que la Iglesia se esfuerce en comprender los medios de comunicación (sus objetivos, su estructura interna y sus modalidades) y que anime a los que trabajan en ellos. Basándose en esto, puede plantear propuestas significativas con vistas a la eliminación de los obstáculos que se oponen al progreso humano y a la proclamación del Evangelio. Los cristianos tienen el deber de hacer oir su voz en el seno de todos los medios de comunicación social!
Las comunicaciones que se hacen en la Iglesia y por la Iglesia, consisten esencialmente en el anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo. Además de los medios tradicionales en vigor para el anuncio de ésta. Como la catequesis, el testimonio, el contacto personal, - el uso de los MCS se ha hecho esencial para la evangelización; ciertamente la Iglesia se sentiría culpable ante Dios sino empleara esos poderosos medios que la inteligencia humana perfecciona cada vez más. Con vistas a la nueva evangelización, habrá que dar una particular atención al impacto audiovisual, según el adagio "VER, JUZGAR, ACTUAR".
Pero no basta usarlos para difundir el mensaje cristiano y el Magisterio de la Iglesia, sino que conviene integrar el mensaje mismo en la nueva cultura creada por la comunicación moderna... con nuevos lenguajes, nuevas técnicas, nuevos comportamientos.
En fin, los MCS son vistos por la Iglesia como herramientas de Comunión Eclesial mediante el anuncio del Evangelio.
III. RETOS ACTUALES
En la situación actual, ocurre que los MCS exacerban los obstáculos individuales y sociales que impiden la solidaridad y el desarrollo integral de la persona humana. Estos obstáculos son especialmente el secularismo, el consumismo, el materialismo, la deshumanización y la ausencia de interés por la suerte de los pobres y los marginados. Es evidente que determinados problemas son el fruto de determinadas políticas y estructuras de los MCS: ciertos grupos o clases ven impedido su acceso a ellos; en ciertos lugares se ha dado una reducción sistemática del derecho fundamental a la información; determinados grupos económicos, sociales y políticos extienden su autoridad sobre los MCS.
En el campo de la evangelización y la catequesis, la Iglesia deberá tomar medidas a menudo para preservar y favorecer los medios de comunicación populares y otras formas tradicionales de expresión, reconociendo que, en determinadas sociedades, pueden ser más eficaces para la difusión del Evangelio que los medios de comunicación más modernos poque posibilitan una participación personal mayor mayor y alcanzan niveles más profundos de sencibilidad humana y de motivación.
La misión profética de la Iglesia implica el estudio, la elevación y el recto uso de las técnologías y medios de comunicación, que han llegado a ser fundamentales.
IV. ¿QUÉ HACER?
La Iglesia nos señala las prioridades de los MCS católicos:
a. La educación en la fe
b. La formación espiritual y la asistencia pastoral
c. La información de las actividades eclesiales
d. Colaboración con el desarrollo de las comunidades
Siempre ha de tenerse en cuenta que el principal servicio de estos medios es la proclamación de la Buena Nueva: Cristo Muerto y Resucitado, Primicia de Nuestrs Salvación!.
Este documento es una sistesis de la instrucción pastoral AETATIS NOVAE (De la Nueva Generación) sobre las comunidades sociales, Emitida por el pontificio consejo para las comunicaciones sociales 1.992.
Para más documentación, visita www.multimedios.org,(enlace Tecnología).
3.LOS ENFERMOS Y LOS QUE SUFREN.
El hombre está llamado a la alegría, pero experimenta diariamente tantísima forma de sufrimiento y de dolor.
El sufrimiento y la enfermedad existen, son realidades y limitaciones que golpean a la persona en lo más profundo de su ser. No son fuentes de alegría, pueden llevarnos a la desesperación, al sin sentido. Están presentes en nuestros hogares, en nuestra parroquia, en nuestros hospitales, en las calles de nuestra ciudad, en el mundo.
Con frecuencia pasamos por la vida sin darnos cuenta de lo que significa el sufrimiento y el dolor para la persona y que gran parte de estos son ocasionados por nuestras actividades de injusticia, egoismo, falta de amor y de solidaridad.
El porcentaje de enfermos, que sufren soledad, abandono, marginación es cada vez más alto en nuestras ciudades, a diario vemos que los pobres no tienen acceso a las instituciones de salud y muchos de ellos se mueren en las puertas de los hospitales.
Las familias no cuentan con recursos para cuidarlos y atenderlos adecuadamente, agudizando así el sufrimiento y la angustia de unos y otros.
Frente a esta realidad estamos llamados como cristianos y como Iglesia, a dar una respuesta, a comprometernos en un trabajo organizado que pueda responder de manera eficaz a tantas necesidades y angustias de nuestros hermanos.
FUNDAMENTACIÓN TEOLOGICO BIBLICA
Mirar la realidad a la luz del Evangelio nos hace descubrir los signos de vida y de muerte que se revelan en nuestra práctica cotidiana y nos interpelan para definirnos como generadores de vida o de muerte.
Preferencia de Jesús para los pobres, los débiles y los enfermos. Filip. 2, 6-8 Jesús no sólo es sencible a todo dolor humano sino que se identifica con el que tiene hambre, frio, esta enfermo... y hace del comrpomiso con el necesitado criterio de salvación o condenación: "Venid, benditos de mi padre... Apartáos de mí, malditos..." Mateo 25, 31 ss. Jesús sufrió pasión y muerte de cruz para liberarnos del pecado y de la muerte de cruz para liberarnos del pecado y de la muerte; por eso brilla como palabra de vida. Filipenses 2, 16.
Acción liberadora de Jesús: Lc. 5, 12-26; 6, 6-11; 7, 36-50; 8, 43-48; 13, 10-17; 17, 11-19; 18, 35-43. Jesús se acercó a los enfermos, a los pobres, a las mujeres y a todos los excluídos, a los marginados de las instituciones religiosas y políticas de su época, no para reforzar su situación de exclusión, de marginación, de dolor, sino para hacerlos sentir dignos, valorarlos, acompañarlos, para invitarlos a levantarse de su postración, para sacarlos de su condición de pecado.
Por eso los pobres, los necesitados, todos los que tienen su vida en peligro lo buscan porque El tiene palabras de salud, de vida eterna. Jn. 6, 54-63.
El Jesús de la Cruz Fuente de sentido y esperanza. La pasión y muerte de Cristo son consecuencia del conflicto entre el anuncio del Reino y los poderes de nuerte que se oponen. Con su pasión y muerte Jesús asume la identidad cel siervo de Yhaveh. Lc 22, Lc. 2, 23. Isaías 42, 1-9; Jn 4, 46-54; Lc. 7, 1-10; JN 9, 1-41; Mc. 5, 24-34.
LA IGLESIA CONTINUA LA MISION DE JESUS: El mandato de Jesús a sus seguidores y a la Iglesia incluye una atención preferencial a los enfermos y afligidos. En el envío misionero y apostólico a los discípulos, les dice expresamente: "Id proclamando que el Reino de los cielos esta cerca. Curad enfermos,,," Mt. 10, 7-8; Lc 9, 1-2; Mr. 16-18.
La Iglesia y el espíritu del Samaritano. El espíritu del samaritano debe impulsar el quehacer de la Iglesia; como madre amorosa debe acercarse a los enfermos, a los débiles, a los heridos, a todos los que se encuentran tirados en el camino para acogerlos, cuidarlo, curarlos, infundirles fortaleza y esperanza.
LA MISION PROFETICA DE LA IGLESIA: La Iglesia en su misión profética está llamada a anunciar el Reino a los enfermos y a todos los que sufren y a denunciar el pecado y sus raíces históricas, sociales, políticas y económicas que producen males como la enfermedad y la muerte. La comunidad cristiana anuncia la Buena Nueva de la salvación cuando opta por la vida y alimenta la esperanza de la construcción de un mundo más humano, de "cielos nuevos y tierra nueva". Apocalipsis 21, 1-5.
La solidaridad con los que sufren es camino de espiritualidad: Para los cristianos, la solidaridad con los débiles es un lugar teológico; desde ellos el Señor nos llama para hacer realidad histórica su promesa de consuelo a los enfermos y de protección a los desamparados, como primicia de una vida más plena.
PASTORAL DE LA SALUD
El mundo de la salud plantea unos retos muy concretos a la Iglesia, Pueblo de Dios; por lo tanto, es importante tener claridad sobre la espiritualidad de la Pastoral de la Salud dentro de la Pastoral Orgánica.
Por Pastoral de la Salud entendemos la acción de todo el pueblo de Dios, comprometido en promover, cuidar, defender y celebrar la vida, haciendo presente en la sociedad de hoy la misión salvadora de Cristo en el mundo de la salud.
Esta acción abarca las siguientes dimensiones:
a. Salud comunitaria
b. Pastoral de los enfermos
c. Pastoral de salud institucional
OBJETIVO GENERAL: Evangelizar con renovado espíritu misionero el mundo de la salud, en una opción preferencial por los pobres y enfermos, participando en la construcción de una sociedad justa y solidaria al servicio de la vida.
OBJETIVOS ESPECIFICOS: -Colaborar en la prevención y promoción de la salud apoyando programas, proyectos y organizaciones comprometidas en este trabajo. - Defender la salud y la acogida y denunciar todo aquello que atenta contra la vida y la dignidad humana
- Reflexionar, a la ley de la fey de la persona de Jesús, la realidad de la salud y de la enfermedad, así como también las implicaciones de la ciencia, de la tecnología y de la bioética.
Es necesario que esta preciosísima herencia, que la Iglesia ha recibido de Jesucristo "médico de la carne y del espíritu; no sólo no disminuya jamás, sino que se vea valorizada y enrriquecida cada vez más mediante una recuperación y un decidido relajamiento de la acción pastoral para y con los enfermos y los que sufren. Ha de ser una acción capaz de sostener y de promover atención, cercanía, presencia, escuecha, diálogo participación y ayuda concreta para con el hombre, en momentos en los que la enfermedad y el sufrimiento ponen a dura prueba, no sólo su confianza en la vida, sino también su misma fe en Dios y en su amor de Padre. Para que la "civilización del amor" pueda florecer y fructificar en el inmenso mundo del dolor humano, podrá ser de gran utilidad la frecuente meditación de la carta apostólica Salvici doloris, de la que recordamos las lineas finales.
"Es necesario, por tanto, que a los pies de la Cruz del calvario acudan espiritualmente todos lo que sufren y creen en Cristo y, en concreto, los que sufren a causa de su fe en el Crucificado y Resucitado, para que el ofrecimiento de sus sufrimientos acelere el cumplimiento de la oración del mismo salvador por la unidad de todos (Cf. Jn. 17, 11, 21-22).
Acudan también allí los hombres de buena voluntad, porque en la Cruz está el "Redentor del hombre", el varón de dolores, que ha asumido para sí los sufrimientos físicos y morales de los hombres de todos los tiempos, para que en el amor puedan encontrar el sentido salvífico de su dolor y respuestas válidas a todos sus interrogantes junto a María, Madre de Cristo, que estaba al pie de la cruz (Cf. Jn. 19, 25); nos detenemos junto a todas las cruces del hombre de hoy. Y a todos vosotros, los que sufris, os pedimos que nos sostengáis.
4.LOS Y LAS JOVENES 1. Situación de la juventud
Características de la juventud: La juventud no es sólo un grupo de personas de edad cronológica. Es también una actitud ante la vida, en una etapa no definitiva sino transitiva. Tiene rasgos muy característicos:
Un inconformismo que lo cuestiona todo; un espíritu de riesgo que la lleva a compromisos y situaciones radicales; una capacidad creativa con respuestas nuevas al mundo en cambio que aspira a mejorar siempre como signo de esperanza. Su aspiración personal más espontánea y fuerte es la libertad, emancipada de toda tutela exterior. Es signo de gozo y felicidad. Muy sensible a los problemas sociales. Exige autenticidad y sencillez y rechaza con rebeldía una sociedad invadida por hipocresías y antivalores.
Este dinamismo la hace capaz de renovar las culturas que, de otra manera, envejecerían. El papel normal que juega la juventud en la sociedad es el de dinamizar el cuerpo social. Cuando los adultos no son auténticos ni abiertos al diálogo con los jóvenes, impiden que el dinamismo creador del joven haga avanzar el cuerpo social. Al no verse tomados en serio, los jóvenes se dirigen por diversos caminos: o son acosados por diversas ideologías, especialmente las radicalizadas, ya que siendo sensibles a las mismas por su idealismo natural, no siempre tienen una preparación suficiente para un claro discernimiento, son indiferentes al sistema vigente o se acomodan a él con dificultad y pierden capacidad dinamizadora.
Lo que más desorienta al joven es la amenaza a su exigencia de autenticidad por el ambiente adulto en gran parte incoherente y manipulador y por el conflicto generacional, la civilización de consumo, una cierta pedagogía del instinto, la droga, el sexualismo, la tentación de ateísmo.
Hoy la juventud es manipulada especialmente en lo político y en el uso del tiempo libre. Una parte de la juventud tiene legítimas inquietudes políticas y conciencia de poder social. Su falta de formación en estos campos y la asesoría equilibrada la lleva a radicalizaciones o frustraciones. El joven ocupa gran parte del tiempo libre en el deporte y en la utilización de los medios de comunicación social. Para algunos, son instrumento de educación y sana recreación; para otros, elementos de alienación.
La familia es el cuerpo social primario en el que se origina y educa la juventud. De su estabilidad, tipo de relaciones con la juventud, vivencia y apertura a sus valores, depende, en gran parte, el fracaso o el éxito de la realización de esta juventud en la sociedad o en la Iglesia.
La juventud femenina está pasando por una crisis de identidad por la confusión reinante acerca de la misión de la mujer hoy. Los elementos negativos sobre liberación femenina y un cierto machismo todavía existente, impiden una sana promoción femenina como parte indispensable en la construcción de la sociedad.
2.La juventud de América Latina
La juventud de América Latina no puede considerarse en abstracto. Hay diversidad de jóvenes, caracterizados por su situación social o por las experiencias socio -políticas que viven sus respectivos países. Si atendemos a su situación social, observamos que, al lado de aquellos que por su condición económica se desarrollan con normalidad, hay muchos jóvenes indígenas, campesinos, mineros, pescadores y obreros que, por su pobreza, se ven obligados a trabajar como personas mayores. Junto a jóvenes que viven holgadamente, hay estudiantes, sobre todo de suburbios, que viven ya la inseguridad de un futuro empleo o no han encontrado su camino por falta de orientación vocacional.
Por otra parte, es indudable que hay jóvenes que se han visto defraudados por falta de autenticidad de algunos de sus líderes o se han sentido hastiados por la civilización de consumo. Otros, en cambio, como respuesta a las múltiples formas de egoísmo, desean construir un mundo de paz, justicia y amor. Finalmente, comprobamos que no pocos han encontrado la alegría de la entrega a Cristo, no obstante las variadas y duras exigencias de su cruz.
La Iglesia ve en la juventud una enorme fuerza renovadora, símbolo de la misma Iglesia. Esto lo hace por vocación y no por táctica, ya que está llamada a constante renovación de sí misma, o sea, a un incesante rejuvenecimiento (Juan Pablo II, Alocución Juventud 2: AAS 71 p. 218). El servicio a la juventud realizado con humildad debe hacer cambiar en la Iglesia cualquiera actitud de desconfianza o de incoherencia hacia los jóvenes.
Actualmente, sin embargo, los jóvenes ven a la Iglesia de diversas maneras: unos la aman espontáneamente como ella es, sacramento de Cristo; otros, la cuestionan para que sea auténtica y no faltan los que buscan un Cristo vivo sin su cuerpo que es la Iglesia. Hay una masa indiferente, acomodada pasivamente a la civilización de consumo u otros sucedáneos, desinteresada por la exigencia evangélica.
Existen jóvenes muy inquietos socialmente, pero reprimidos por los sistemas de gobierno; éstos buscan a la Iglesia como espacio de libertad para poder expresarse sin manipulaciones y poder protestar social y políticamente. Algunos, en cambio, pretenden utilizarla como instrumento de contestación. Finalmente, una minoría muy activa, influida por su ambiente o por ideologías materialistas y ateas, niega y combate el Evangelio.
Los jóvenes deseosos de realizarse en la Iglesia, pueden quedar defraudados cuando no hay una buena planificación y programación pastoral que responda a la realidad histórica que viven. Igualmente sienten la falta de asesores preparados, aunque en no pocos grupos y movimientos juveniles se encuentran dichos asesores competentes y sacrificados.
CRITERIOS PASTORALES
Queremos responder a la situación de la juventud, con los tres criterios de verdad propuestos por S. S. Juan Pablo II: la verdad sobre Jesucristo, la verdad sobre la misión de la Iglesia y la verdad sobre el hombre.
La juventud camina, aun sin darse cuenta, al encuentro de un Mesías, Cristo, quien camina hacia los jóvenes. Sólo él hace verdaderamente libre al joven. éste es el Cristo que debe ser presentado a los jóvenes como liberador integral: quien por el espíritu de las Bienaventuranzas ofrece a todo joven la inserción en un proceso de conversión constante; comprende sus debilidades y le ofrece un encuentro muy personal con él y la Comunidad, en los sacramentos de la reconciliación y la Eucaristía. El joven debe experimentar a Cristo como amigo personal, que no falla nunca, camino de total realización. Con él y por la ley del amor, camina al Padre común y a los hermanos. Así se siente verdaderamente feliz.
El jóven en la Iglesia
Los jóvenes deben sentir que son Iglesia, experimentándola como lugar de comunión y participación. Por esto, la Iglesia acepta sus críticas, porque se sabe limitada en sus miembros y los hace gradualmente responsables de su construcción hasta su envío como testigos y misioneros especialmente a la gran masa juvenil. En ella los jóvenes se sienten pueblo nuevo; el de las Bienaventuranzas, sin otra seguridad que Cristo; un pueblo con corazón de pobre, contemplativo, en actitud de escuchar y de discernir evangélicamente, constructor de paz, portador de alegría y de un proyecto liberador integral en favor, sobre todo, de sus hermanos jóvenes. La Virgen Madre, bondadosa, la creyente fiel, educa al joven para ser Iglesia.
El joven con las actitudes de Cristo promueve y defiende la dignidad de la persona humana. Por el bautismo es hijo del único Padre, hermano de todos los hombres y contribuye a la edificación de la Iglesia. Cada vez se siente más ciudadano universal, instrumento en la construcción de la comunidad latinoamericana y universal.
OPCIONES PASTORALES
La Iglesia confía en los jóvenes. Son para ella su esperanza. La Iglesia ve en la juventud de América Latina un verdadero potencial para el presente y el futuro de su evangelización. Por ser verdadera dinamizadora del cuerpo social y especialmente del cuerpo eclesial, la Iglesia hace una opción preferencial por los jóvenes en orden a su misión evangelizadora en el Continente.
Por ello, queremos ofrecer una línea pastoral global: Desarrollar, de acuerdo con la pastoral diferencial y orgánica, una pastoral de juventud que tenga en cuenta la realidad social de los jóvenes de nuestro continente; atienda a la profundización y al crecimiento de la fe para la comunión con Dios y con los hombres; oriente la opción vocacional de los jóvenes; les brinde elementos para convertirse en factores de cambio y les ofrezca canales eficaces para la participación activa en la Iglesia y en la transformación de la sociedad.
APLICACIONES CONCRETAS
Comunión y compromiso.
La Iglesia evangelizadora hace un fuerte llamado para que los jóvenes busquen y encuentren en ella el lugar de su comunión con Dios y con los hombres, a fin de construir la civilización del amor y edificar la paz en la justicia. Los invita a que se comprometan eficazmente en una acción evangelizadora sin excluir a nadie, de acuerdo con la situación que viven y teniendo predilección por los más pobres.
La integración en la Iglesia se canalizará especialmente a través de movimientos juveniles o comunidades que deben estar integradas en la pastoral de conjunto diocesana o nacional, con proyecciones a una integración latinoamericana. Esta integración se hará especialmente con:
- La pastoral familiar;
- La pastoral de la Iglesia diocesana y parroquial en sus diversos aspectos de catequesis, educación, vocaciones, etcétera;
- La interrelación de los diversos movimientos de juventud o comunidades, considerando su situación social concreta: estudiantes de secundaria, universitarios, obreros, campesinos, que tienen condicionamientos propios y exigencias distintas frente al proceso evangelizador y que piden, por lo tanto, una pastoral específica.
Esta pastoral de movimientos y comunidades debe tener en cuenta a los jóvenes en una interrelación fecunda, en cuanto que los grupos deben ser fermento en el conjunto y deben propiciar una evangelización total.
Se deberá preparar acogida y atención a los jóvenes que, por diversos motivos, deben emigrar temporal o definitivamente y que son víctimas de la soledad, la desubicación, la marginación, etc.
Formación y participación
La inserción en la Iglesia y la tarea de compromiso efectivo en la edificación de la nueva civilización del amor y de la paz, es muy exigente y requiere profunda formación y participación responsable. Por tal motivo:
La pastoral de juventud en la línea de la evangelización debe ser un verdadero proceso de educación en la fe que lleve a la propia conversión y a un compromiso evangelizador.
El fundamento de tal educación será la presentación al joven del Cristo vivo, Dios y Hombre, modelo de autenticidad, sencillez y fraternidad; único que salva liberando de todo pecado y sus consecuencias y compromete a la liberación activa de sus hermanos por medios no violentos.
La pastoral de juventud buscará que el joven crezca en una espiritualidad auténtica y apostólica, desde el espíritu de oración y conocimiento de la Palabra de Dios y el amor filial a María Santísima que uniéndolo a Cristo lo haga solidario con sus hermanos.
La pastoral de juventud ayudará también a formar a los jóvenes de un modo gradual, para la acción socio -política y el cambio de estructuras, de menos humanas en más humanas, de acuerdo con la Doctrina Social de la Iglesia.
Se formará en el joven un sentido crítico frente a los medios de comunicación social y a los contravalores culturales que tratan de transmitirle las diversas ideologías, especialmente la liberal capitalista y la marxista, evitando así las manipulaciones.
Se empleará un lenguaje sencillo y adaptado con una pedagogía que tenga presente las diferencias sicológicas del varón y la mujer y esté signada por la mutua confianza y respeto recíproco; en una conversión al medio en el que vive y actúa para centrar así su dinámica misión evangelizadora.
Se estimulará la capacidad creadora de los jóvenes para que ellos mismos imaginen y encuentren los medios más diversos y aptos para hacer presente, de una manera constructiva, la misión que tienen en la sociedad y en la Iglesia. Para ello, se les facilitará los medios y las áreas donde ejerzan su compromiso solidario. Entre otros, se recomienda la presencia misionera de los jóvenes en lugares especialmente necesitados.
Se preocupara dar a los jóvenes una buena orientación espiritual a fin de que puedan madurar su opción vocacional, sea laical, religiosa o sacerdotal.
Se recomienda dar la mayor importancia a todos aquellos medios que favorecen la evangelización y el crecimiento en la fe: Retiros, Jornadas, Encuentros, Cursillo, Convivencias, etc.
Como tiempo fuerte para la maduración en la fe -que necesariamente lleva a un compromiso apostólico- hay que destacar la celebración consciente y activa del Sacramento de la Confirmación, precedida de una esmerada catequesis y siempre de acuerdo con las orientaciones de la Santa Sede y de las Conferencias Episcopales.
Se procurará formar prioritariamente animadores juveniles calificados (sacerdotes, religiosos o laicos) que sean guías y amigos de la juventud, conservando su propia identidad y prestando ese servicio con madurez humana cristiana.
La juventud no puede considerarse en abstracto, ni es un grupo aislado en el cuerpo social. Por lo tanto requiere una pastoral articulada que permita una comunicación efectiva entre las diversas etapas de la juventud y una continuidad de formación y compromiso luego en la edad mayor.
La pastoral juvenil será la pastoral de la alegría y de la esperanza que transmite el mensaje de la salvación a un mundo muchas veces triste, oprimido y desesperanzado en busca de su liberación.
5.DESPLAZADOS
Retomando las palabras del numeral 40 de (NMI). "Quien ha encontrado a Cristo no puede tenerlo para si... debe anunciarlo"
Es necesario un nuevo impulso apostólico que sea vivido como compromiso cotidiano en las comunidades y en los grupos cristianos. Por ello hoy compartiremos con las personas desplazadas (uno de los ambientes de evangelización) su realidad, sus valores, necesidades y sobre todo su sed de Dios entre otras características.
Según reglamenta el gobierno nacional en el art. 1 ley 387 de Julio 18 de 1997. "El desplazado es toda persona que se ha visto forzada a migrar dentro del territorio nacional, abandonando su localidad de residencia o actividades econímicas habituales, porque su vida, su integridad física, su seguridad o libertades han sido vulneradas con ocasión a: conflicto armado interno, disturbios y tensiones interiores, violencia generalizada, violencias masivas de los Derechos Humanos, infracciones al Derecho Internacional Humanitario lo cual conlleva a desequilibrios y alteraciones dentro de su familia.
Existen agregadas definiciones de lo que es un desplazado pero no vamos a centrarnos en buscar tantos conceptos, sino que vamos a compartir con una muestra de esa comunidad y así conocer más de su vida en este nuevo ambiente al cual se han tenido que someter.
Nuestra tarea hoy no es ser simples espectadores del grandioso drama de la salvación de Jesucristo: estamos llamados a ser actores, participes y cooperadores de esta gran obra que la Iglesia tiene, por ello debemos no solo conformarnos con ver ese lugar sino que juzguemos sus necesidades y actuemos como verdaderos evangelizadores y como dice el Apóstol "ay de mi si no evangelizare" (1Cor 9,16) es por eso que el compromiso es más grande con quienes están sedientos de la palabra de vida.
¿Será que estoy acostumbrado a ser simple espectador o estoy realmente comprometido con la obra de la salvación de Jesús?
¿Será que estoy realizando una buena proyección misionera junto con los integrantes del grupo?
Dentro de las peculiares responsabilidades que tienen los hijos de Dios, él quiere que seamos fermento en el mundo, que no solo veamos en la televisión la realidad de estos hermanos nuestros, que no escuchemos en la radio el desalojo de miles y miles de hectáreas de tierra abandonando todo cuanto contienen sino que nos sintamos interpelados por una dura y triste realidad que podría ser más tolerante si pensamos no solo en lo que acontece en nuestro alrededor sino que busquemos los lugares que realmente necesitan nuestras palabras, nuestro apoyo y un compromiso práctico con quienes hoy están padeciendo a causa de la crueldad de violentos y desalmados.
La Iglesia al proclamar el evangelio, raíz profunda de los Derechos Humanos, no deja a un lado una tarea que obedece al mandato de Jesucristo, ayudar en este caso al desplazado, para extenderle palabras alicientes y que aprendan a valorar hasta los momentos fuertes por los que están pasando, que busquen más de cerca a Dios que está lleno de infinita bondad y misericordia y que sobre todo no se olvida de sus hijos.
Los obispos en la asamblea IX sobre La Movilidad Humana dicen: es un problema social que afecta la vida y la economía del país; es también un problema religioso que cuestiona las estructuras y el quehacer de la Iglesia.
Los Colombianos tenemos fe, sabemos que Dios un día ejercerá justicia en los malvados y tendrá misericordia con los desposeídos. Pero Dios actúa por medio de las criaturas; El nos proporciona inteligencia y corazón para aprender a conocer las tragedias humanas y para amar al hermano desconocido que cae en la desgracia.
Dios viaja con el desplazado y se traslada con el migrante. Lo importante es que nosotros lleguemos a tiempo antes de que esos hermanos pierdan la esperanza.
Todo el mundo tiene derecho a movilizarse y tiene también derecho a permanecer en el lugar propio o de regresar a él. El estado tiene que garantizar esos derechos y la Iglesia como Madre debe acompañar a sus hijos donde quiera que están y ofrecerles el evangelio de Cristo, que ilumina la vida, la misericordia Divina que acoge en la dificultad y el culto que nos une a Dios.
La Sagrada Familia de Jesús, José y María también vivió el exilio por amenazas de muerte. Que desde el cielo miren y protejan a todos nuestros itinerantes y viajeros, deportados y desplazados. Y que los hogares de los Colombianos permanezcan alerta para abrir las puertas y los corazones de los hermanos que en el cuerpo y en el alma sufren la lejanía y la soledad.
Jesús mostró movimientos de misericordia hacia el que no ha comido, hacia la viuda, la pecadora y la gente que andaba como ovejas sin pastor.
La persona se realiza en la donación plena al otro, en el encuentro con los marginados. la Iglesia siempre ha estado y seguirá estando pendiente de los pobres . Evangelizar, para la Iglesia, es llevar la buena nueva a toda la humanidad, especialmente a los más necesitados.
En la II Conferencia General del episcopado latinoamericano se hizo una clara y profética opción preferencial y solidaria por los más pobres, se afirmó la necesidad de conversión de toda la Iglesia por una opción preferencial por los más necesitados.
La comunión rectamente entendida y vivida genera la solidaridad: una profunda sensibilidad hacia la injusticia y una generosa colaboración para que todos puedan alcanzar la realización espiritual.
También la solidaridad responde a una exigencia de fe. ¿De qué sirve, pregunta el Apóstol Santiago, que alguien diga tengo fe sino tiene obras? ¿Acaso podrá salvarte la fe? Si un hermano esta desnudo y carece de sustento diario y alguno de ustedes dice "váyanse en paz , abríguense y coman", pero no le da lo necesario para su cuerpo, ¿de que sirve? (San 2, 14-16). Una fe viva lleva al cristiano a salir de sí, a superar su egoísmo y a servir a Cristo en sus hermanos.
Así como en Cristo se a manifestado la solidaridad radical de Dios con los hombres, así en la comunidad cristiana se debe manifestar la solidaridad de los creyentes con los más "pequeños": "cuanto hicisteis a uno de estos hermanos mios más pequeños a mi me lo hicisteis (Mt. 25, 40).
Jesús revela una especial predilección hacia los más débiles; en sus palabras y obras son privilegiados los más pobres, los marginados de la sociedad; en el sector que hemos visitado, al igual que en varios lugares de nuestros pueblos y ciudades, muchos son los necesitados. Los documentos de la Iglesia nos recuerdan continuamente: "pobreza, injusticia, chicos de la calle son problemas que afectan a todas las naciones del mundo".
La misión de la Iglesia no es actuar directamente en el plano económico sino más bien por la formación de las convicciones y conversión del corazón, por el reconocimiento de la dignidad de la persona humana, por la práctica de la solidaridad, mediante la lucha en contra de las injusticias, condiciones sociales en las que viven muchos seres humanos.
Acercándonos al pobre para acompañarlo y servirlo hacemos lo que Cristo nos enseñó al hacerse hermano nuestro. Él fue pobre como nosotros, por eso, el servicio a los pobres es la medida privilegiada, aunque no excluyente, de nuestro seguimiento a Cristo. El mejor servicio al hermano es la evangelización que lo dispone a realizarse como hijo de Dios, lo libera de las injusticias y lo promueve integralmente.
Es de suma importancia que este servicio al hermano vaya en la linea que nos marca el Concilio Vaticano II : cumplir antes que nada las exigencias de la justicia para no ayudar de caridad lo que ya se debe por razón de justicia.
La opción preferecial por los pobres tiene como objetivo el anuncio de Cristo Salvador que los ilumina sobre su dignidad, los ayuda en los esfuerzos de liberación de todas sus carencias y los lleva a la comunión con el Padre y los hemanos mediante la pobreza evangélica: " Jesucristo vino a compartir nuestra condición humana con nuestros sufrimientos, sus dificultades, su muerte; él supo hablar al corazón de los pobres liberándolos del pecado, abrir sus ojos a un horizonte de luz y colmarlos de alegría y esperanza.
La exigencia evangélica de la pobreza, como solidaridad con el pobre y como rechazo a la situación en que vive la mayoría de los pobladores del continente laatinoamericano, libra al marginado de ser individualista en su vida y de ser atraído y seducido por los falsos ideales de una sociedad de consumo; de la misma manera el testimonio de una iglesia pobre puede evangelizar a los ricos que tienen su corazón apegado a las riquezas, convirtiéndolos y liberandolos de esa esclavitud que es su egoísmo.
6.LOS POBRES
El compromiso evangélico de la Iglesia, como ha dicho el Papa, debe ser como el de Cristo: Un compromiso con los más necesitados. La Iglesia debe mirar por consiguiente a Cristo cuando se pregunta cuál ha de ser su acción evangelizadora; el Hijo de Dios demostró la grandeza de ese compromiso al hacerse hombre, pues se identificó con los hombres haciéndose uno de ellos, solidario con ellos y asumiendo la situación en que se encuentran, en su nacimiento, en su vida sobre todo en su pasión y muerte, donde llegó a la máxima expresión de la pobreza. Por esta razón, los pobres merecen su atención preferencial, cualquiera que sea la situación moral o personal en que se encuentren. Hechos a imagen y semejanza de Dios para ser sus hijos, ésta imagen está ensombrecida y aún escarnecida. Por eso, Dios toma su defensa y los ama; es así como los pobres son los primeros destinatarios de la misión y su evangelización es por excelencia, señal y prueba de la misión de Jesús.
Este aspecto central de la evangelización fue subrayado por S.S. Juan Pablo II: "he deseado vivamente este encuentro, porque me siento solidario con vosotros y porque siendo pobres teneis derecho a mis particulares desvelos " ,os digo el motivo: El Papa os ama porque sois los predilectos de Dios. Él mismo, al fundar su familia, la Iglesia, tenía presente a la humanidad pobre y necesitada.
Para redimir al hombre y a la mujer, Dios envió precisamente a su Hijo, que nació pobre y vivió entre los pobres para hacernos ricos en su pobreza ( II cor. 8, 9 ).
Debemos estar dispuestos a responder a quien pida razón de una esperanza, presentando las promesas hechas por Dios ( I Pe. 3, 21 ). La característica de cada vida misionera auténtica es la alegría interior que viene de la fe ( RM, 9 ) El cristiano encuentra en Cristo el fundamento de su esperanza "animo yo he vencido al mundo" ( Jn. 16, 33 ).
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